05 Mar

UNA TETERÍA EN VILLAVICIOSA UNA TARDE DE MARZO

Convertimos el salón de este hogar en una tetería improvisada. Solo bastaron unas sillas típicas castellanas y el calor del hogar.

Es cierto que en ese lugar bien podría improvisarse un espectáculo de flamenco con cazón adobado y manzanilla o unas bravas al estilo callejón del Gato como describía Valle Inclán en Luces de Bohemia. Pero preferimos una tetería. Dejamos fuera del menú y repertorio las cachimbas porque nos va esto de la vida sana.

Meme con sus cálidas palabras puso el agua a hervir en la chimenea. Conforme iba hirviendo, leyó el escrito de Samanta que dejó claro que el mayor valor del currículum es la amistad y el ser de las personas. Todos los que estábamos allí creamos ese ambiente de hogar.

Jesús y Carlos iban tomando contacto con el sabor del lugar. Era fácil pues desde el primer momento les ofrecieron el té de la casa. Realmente el lugar tiene sabor. Carlos y Jesús estuvieron entre los demás y algo curioso ocurrió en ellos. Se sentían a la vez sentados entre los asistentes y de pie ofreciendo azúcar panela y tomando pastas integrales de las que son expertos en este hogar.

Jesús y Carlos tenían la impresión de estar recibiendo una charla a la vez que hablaban. Y sí, sí la recibían. De los gestos de las personas y sus preguntas recibían una auténtica lección de humanidad. Y de la confianza que sentían.

Tomaron la primera taza de té y comprobaron el sabor especial a medio camino entre el té moruno y la suavidad del té verde. Ese sabor hizo que se sintieran en la comodidad del hogar. Así fueron dejando claro el sentido de la interacción.

Ocurrió algo curioso. Mientras ellos hablaban de la interacción del ejercicio físico y la Psicoterapia Humanista y comentaban que en el Ser Humano ocurría la misma interacción entre cuerpo, mente y emoción, allí se estaba produciendo una interacción entre Carlos, Jesús y el resto de las personas. De tal forma que a la segunda taza de té y la tercera pasta integral, ya se había producido la interacción entre los asistentes, Jesús y Carlos, y ya eran un todo de lo que estaba ocurriendo.

Eso solo ocurre cuando las personas interaccionan desde lo más íntimo de sí mismos. Y así se sucedían preguntas y respuestas en ambos sentidos. Las teteras corrían por el lugar y las pastas eran ingeridas mientras se hablaba nutrición sana y la comida como acto social. Había activación y sí, la activación propició la emoción.

A las 19:27 quedaba poco té y era increíble que hubieran pasado dos horas.

Al día siguiente cuando preguntaron a Mari Carmen de qué hablaron, respondió que esto de mezclar el ejercicio con la psicoterapia estaba bien. Que la Psicoterapia Humanista le recordaba al té verde y que el ejercicio y el entrenamiento a algo que a Pepa le hizo entrar en calor tras una mañana de frío y miedo. Y que juntos era como un evolucionar agradable y que te permitía salir corriendo del dolor en busca de un estar bien, de un estar feliz. Tan sencillo como el hervir del agua, el té verde, las pastas integrales, el amor al Ser Humano, la técnica, el acompañamiento y la profesionalidad.

El domingo la abuelita de Carlos, que no se pierde una de su nieto, estaba feliz y por encima del contenido de lo que se habló le quedó la sensación de cómo habían acogido y escuchado a su nieto y la sensación de hogar.

Antonio sentía que lo escuchado sí parecía nuevo pero que le sonaba familiar.

Por cierto, este Hogar es la Moravilla de Villaviciosa de Odón. Del té y las pastas solo quedó el olor porque se consumió todo.

Carlos Gutiérrez Sánchez y Jesús Manuel Mena

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Muchas gracias

1 Comment

  • Mercedes Rodríguez Madrid 5 marzo, 2018 at 10:53 pm

    Una gran tarde en la que conocimos unos nuevos amigos que nos hablaron de salud y bienestar mientras nosotros les ofrecimos nuestra casa y nuestra amistad. Un éxito pues en La Moravilla cada día somos más y Jesús y Carlos, si lo necesitamos, nos ayudan a sanar cuerpo y alma.

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